Un mercado inmobiliario marcado por la escasez de oferta y un contexto geopolítico extremadamente volátil son los principales ingredientes en los que se enmarca la decisión de comprar vivienda en 2026. Nos enfrentamos a un ejercicio complejo en el que las condiciones del mercado en España se ven influenciadas (normalmente, no para bien) por los eventos que nos llegan desde el exterior.
Aunque todo análisis puede verse condicionado por nuevos factores, compartimos algunas claves expertas para que sepas si es un buen momento para comprar y cuál es la previsión del precio de la vivienda en 2026.
¿Qué pasará con el precio de la vivienda en 2026?
Este 2026 sigue siendo un año marcado por la escasez de oferta inmobiliaria para una demanda al alza. Falta vivienda nueva, especialmente asequible, y el ritmo de introducción de nuevos inmuebles en el mercado es más lento que el incremento de la demanda.
Este factor, por sí solo, explica en gran medida el alza sostenida del precio de la vivienda que viene produciéndose desde hace tiempo y que ha provocado un incremento del precio de la vivienda de un 50 % en tan solo 5 años:
- Si el precio medio del m2 de vivienda en abril de 2022 fue de 1.829 euros, en abril de 2023 subió hasta 1.963 euros y a 2.098 euros en abril de 2024.
- Ya en 2025, este valor subió hasta 2.350 euros y en abril de 2026 se alcanzaron los 2.748 euros por m2, lo que supone una variación interanual de 16,9 puntos y del 50 % si se toma como referencia el dato de abril de 2022.
La buena noticia es que no se esperan ‘picos’ al alza durante lo que queda de año (ni tampoco a la baja) en el precio de la vivienda, sino más bien un ligero incremento debido a que las presiones entre oferta y demanda no cambiarán drásticamente.
Esta previsión es compartida por buena parte del sector. Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de FADEI, considera que el mercado puede entrar en una fase de mayor estabilidad, aunque descarta una caída generalizada de los precios. «Puede haber ajustes en viviendas que estén fuera de precio o en zonas con menor demanda, pero mientras no se incorpore más vivienda al mercado, especialmente asequible y de obra nueva, la presión seguirá existiendo», explica.
En la misma línea se pronuncia Álvaro Basanta, portavoz de la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG), quien cree que «lo más probable es que veamos una moderación en el ritmo de crecimiento, pero no una bajada generalizada», especialmente en grandes ciudades y áreas metropolitanas donde la oferta continúa siendo insuficiente.
Emiliano Bermúdez, subdirector general de donpiso, añade que la escalada de precios difícilmente mantendrá el ritmo de los últimos ejercicios, aunque recuerda que la fuerte demanda sigue actuando como freno a posibles descensos. En su opinión, no sería descartable que durante 2027 se produzcan estabilizaciones o ajustes moderados, especialmente allí donde los precios ya han alcanzado el límite que pueden asumir muchas familias.Por otro lado, dado que tampoco se esperan caídas en los precios de la vivienda a corto plazo, esperar unos pocos meses en busca de un ahorro en esta partida puede no ser la estrategia más adecuada.
Por tanto, si te preguntas si comprar casa ahora o esperar a 2027, la respuesta corta, salvo imprevistos y teniendo en cuenta únicamente el factor precio, es que comprar ahora puede ahorrarte el coste de futuras alzas.
Si no tienes prisa, es posible que las políticas en materia inmobiliaria que se desarrollarán durante los próximos años te beneficien: el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 pone el foco, entre otras cosas, en el impulso a la rehabilitación residencial, la ampliación del parque público residencial y su blindaje permanente. Sin embargo, es previsible que pasen años hasta que sus efectos se dejen notar en el mercado.
De momento, factores como la compraventa de vivienda por parte de extranjeros, el aumento de la población residente en España o el incremento del número de hogares unipersonales siguen jugando en contra del comprador.
¿Qué pasará con los tipos de interés en 2026?
Más allá de cómo se comporte el precio de la vivienda, el coste de endeudarse para acceder a la compra de un inmueble es un factor fundamental que los potenciales compradores deben tener muy en cuenta.
Lo mismo se aplica a las condiciones para acceder a financiación hipotecaria: éstas pueden endurecerse o flexibilizarse en función de la política comercial de la banca de cada momento, siempre marcada por el contexto geopolítico y económico mundial y estatal.
De cara a 2026, aunque indicadores como el Euribor se encuentran al alza con respecto a los valores de mediados del pasado 2025 (en abril de 2025 cerró en el 2,143 %, frente al 2,747 % de abril de 2026), nos encontramos lejos de los tipos predominantes durante 2023 y hasta mediados de 2024, siempre por encima del 3 e incluso del 4 %.
Por eso algunos analistas indican que es un buen momento para financiarse, e incluso que hipotecarse ahora puede permitir al comprador ahorrarse posibles escaladas futuras que no serían extrañas teniendo en cuenta el panorama internacional.
Y es que, si tuviéramos que augurar un panorama para los próximos meses, pensar en lo peor parece más realista que lo contrario. La incertidumbre, en el momento actual, juega en contra del comprador.
De hecho, algunas entidades ya están endureciendo las condiciones de sus hipotecas teniendo en cuenta el alza del Euribor de los últimos meses, bien subiendo el precio de sus préstamos, bien endureciendo los requisitos que debe cumplir el cliente para poder acceder a un préstamo de estas características.
Los expertos recuerdan, sin embargo, que la evolución de las hipotecas no debe analizarse únicamente desde la perspectiva del coste financiero. Gómez Huecas señala que una mejora de las condiciones hipotecarias también puede provocar un aumento de la demanda y, en consecuencia, ejercer una mayor presión sobre los precios de la vivienda. «Esperar a que bajen un poco las hipotecas no siempre garantiza una mejor operación», resume.
Desde SEAG también consideran que la financiación seguirá siendo uno de los principales condicionantes para acceder a la vivienda. A su juicio, el escenario apunta a compradores más prudentes, con mayor comparación entre entidades y un creciente interés por hipotecas que ofrezcan cuotas más estables.
¿Cuándo va a ser el mejor momento para comprar una vivienda?
Resulta complicado augurar cuál será el mejor momento para comprar vivienda en los próximos meses: los factores internacionales arrojan un grado de incertidumbre muy elevado que dificulta cualquier análisis a medio e incluso a corto plazo.
Si las cosas pueden cambiar muchísimo de un día para otro en un contexto global especialmente agitado, los cambios que deben producirse en el mercado inmobiliario español prometen ir dándose a paso muy lento.
En este punto existe un amplio consenso entre los profesionales del sector. Gómez Huecas insiste en que la decisión debe basarse principalmente en la situación personal del comprador y no en intentar anticipar el comportamiento del mercado. Si la vivienda encaja con sus necesidades, la financiación es asumible y la operación está bien asesorada, considera que no tiene sentido retrasar la compra únicamente esperando una hipotética bajada de precios.
Basanta coincide en que la clave está en la capacidad económica y en el horizonte de permanencia del comprador. Además del precio y la hipoteca, recomienda valorar aspectos como el estado del inmueble, los gastos futuros, la eficiencia energética o la liquidez que podría tener esa vivienda en caso de una futura venta.
Bermúdez, por su parte, resume la recomendación de donpiso en una idea sencilla: cuando un comprador encuentra una vivienda que realmente le encaja y puede asumir la operación con comodidad, lo aconsejable es no retrasar la decisión esperando un escenario significativamente mejor, ya que no prevé cambios que alteren sustancialmente las condiciones del mercado a corto plazo.
Por tanto, si bien las condiciones de financiación pueden variar mucho en poco tiempo, no parece que vaya a ocurrir lo mismo con el precio de la vivienda que, en todo caso, no tiene motivos para caer.
Eso sí, se trata de una lectura muy generalista a la que es necesario añadir datos clave, como la propia solvencia del comprador, las características y precio del inmueble en el que esté interesado, su estabilidad laboral y capacidad de ahorro, etc.
FUENTE: IDEALISTA.COM

