En 2020, con la pandemia, las dificultades para la movilidad provocaron un aumento espectacular de la oferta de viviendas destinadas a alquileres permanentes, ya que se duplicaron en pocos meses, hasta que a principio de 2021 los precios comenzaron a bajar, como consecuencia de este aumento de la renta.
Una vez terminado el estado de alarma, las políticas en materia de vivienda no se focalizaron en crear oferta, pese a que se había comprobado que su aumento reducía los precios. Las sucesivas medidas perjudicando a los propietarios han provocado que haya disminuido drásticamente la oferta de viviendas. Lo que ha provocado un claro perjuicio para las personas que buscan una vivienda en alquiler aumentando el esfuerzo económico de las familias para poder hacerse con una.
Cómo decimos el desplome de la oferta es generalizado en España, aunque algunas provincias han aumentado su oferta. En la ciudad de León la oferta se ha reducido concretamente en un 26% respecto a 2020.
Como consecuencia de esta menor oferta, los precios de los alquileres han subió en todas las capitales de España, y aunque León está por debajo de la media ha sufrido un aumento del 25% del precio del alquiler.

